La ardora es una palabra de origen marinero con el que la gente del mar define un reflejo intenso de la luna que ocasionalmente se puede observar en el mar en las noches de faena, a veces de forma tan espectacular que incluso el mar parece un espejo plateado, un “mar de ardora”. Este reflejo que parece mágico tiene una explicación científica: la ardora es provocada por unas algas microscópicas.

Gracias a los fenómenos oceanográficos frecuentes en nuestras costas y conocidos como “afloramientos”, en los que enormes cantidades de nutrientes de las aguas frías oceánicas profundas afloran a la superficie del mar por la acción del viento del nordés, estas algas sufren un crecimiento explosivo y aumentan exponencialmente su densidad. La explicación a la iridiscencia en el mar, es que dichas especies de algas poseen pigmentos bioluminiscentes en su composición, de forma que brillan de forma intensa y sorprendente a luz de la luna, una estampa inolvidable para aquellos afortunados que tengan la suerte de poder verla.

Pero esta alta cantidad de nutrientes disponibles por los afloramientos, no solamente son aprovechados por estas microalgas, sino también por los animales marinos o el resto de las algas de mayor porte, relacionando directamente el mismo efecto “enriquecedor” y provocando que el crecimiento y la calidad de los productos marinos de Galicia sea casi exclusivo, con una calidad organoléptica y nutricional excelente.

Este es nuestro mar, un mar de ardora lleno de sabrosas algas y manjares para todos aquellos que las quieran disfrutar y saborear en su paladar.